Hay empresas que llevan años en LinkedIn.
Tienen logotipo. Descripción. Dirección. Empleados. Incluso alguna publicación perdida de cuando alguien recordó la contraseña.
Técnicamente, están en LinkedIn.
Estratégicamente… ya es otro asunto.
Porque LinkedIn no es simplemente un lugar donde colocar el currículum de la empresa, publicar una oferta de empleo de vez en cuando y anunciar que estamos «encantados de comunicar» algo.
Bien trabajado, puede convertirse en una herramienta para ganar visibilidad, demostrar conocimientos, construir autoridad, crear relaciones profesionales y generar oportunidades de negocio.
Y ahí empieza lo interesante.
LinkedIn no es un currículum gigante
Que tu experiencia profesional esté perfectamente cumplimentada está muy bien.
Pero si después no haces nada más, tienes exactamente eso:
un currículum digital muy bonito.
Un perfil profesional debería permitir entender rápidamente quién eres, qué sabes hacer, qué problemas puedes solucionar, para quién trabajas y por qué alguien debería confiar en ti.
Eso ya no es rellenar un perfil.
Eso es posicionamiento profesional.
Con las empresas ocurre exactamente lo mismo.
Una página donde únicamente explicamos que somos «una empresa innovadora, comprometida y orientada al cliente» difícilmente nos diferenciará.
Entre otras cosas porque, casualmente, las otras 847 empresas del sector también son innovadoras, comprometidas y están muy preocupadas por el cliente.
🕸️ Destejiendo humos: decir que somos expertos no nos convierte en expertos. Demostrar repetidamente que sabemos de lo que hablamos empieza a acercarnos bastante más.
Perfil personal y página de empresa: dos piezas de una misma estrategia
Esta es una de las características más interesantes de LinkedIn.
El perfil personal
Representa al profesional. Permite mostrar conocimientos, experiencia, opiniones, proyectos y establecer relaciones directamente con otras personas.
La página de empresa
Representa a la marca. Centraliza su identidad, servicios, proyectos, contenidos, equipo y comunicación corporativa.
Pero no tienen por qué trabajar por separado.
Al contrario.
Una profesional comparte buenos análisis, demuestra conocimientos y comienza a ser reconocida dentro de su sector.
Persona → reputación → empresa.
La empresa publica buenos proyectos, comparte conocimiento y construye una reputación sólida. Pertenecer a ella también refuerza la autoridad de sus profesionales.
Empresa → reputación → persona.
Es un círculo.
Las personas aportan cercanía, conocimiento y confianza.
La empresa aporta estructura, identidad y reputación corporativa.
Y ambas pueden ayudarse mutuamente a construir una presencia mucho más fuerte.
De ser visible a ser recordado
Publicar aumenta nuestras posibilidades de aparecer delante de otras personas.
Pero visibilidad y posicionamiento no son lo mismo.
Podemos conseguir miles de impresiones y que cinco minutos después nadie recuerde quién publicó aquello.
Una estrategia intenta conseguir algo más importante.
Que cuando alguien piense en un determinado problema, sector o servicio empiece a asociarlo con nosotros.
«Son los que saben de esto.»
«Siempre explican muy bien aquello.»
«Esta empresa trabaja de una manera diferente.»
En ese momento dejamos simplemente de aparecer.
Empezamos a ocupar un lugar en la cabeza del público.
Y eso es posicionamiento.
Mostrar lo que normalmente no puede verse
Las empresas de servicios tenemos una dificultad añadida: vendemos muchas cosas que no pueden tocarse.
Experiencia. Criterio. Conocimiento. Capacidad de análisis. Metodología.
No podemos poner veinte años de experiencia encima del mostrador para que el cliente compruebe su calidad.
Pero sí podemos hacer visible ese conocimiento mediante contenidos.
Una inmobiliaria puede explicar cómo determina el precio de una vivienda.
Una asesoría puede aclarar un cambio normativo que preocupa a sus clientes.
Un estudio de arquitectura puede mostrar por qué tomó determinadas decisiones en un proyecto.
Una agencia de marketing puede analizar una estrategia y explicar qué funciona, qué no y por qué.
No estamos diciendo:
«Somos expertos.»
Estamos dejando que sea el lector quien llegue a esa conclusión.
Y hay una diferencia bastante importante.
Contactos no es lo mismo que networking
LinkedIn facilita relacionarnos con posibles clientes, proveedores, profesionales, colaboradores o empresas de nuestro sector.
Pero acumular contactos no significa tener una red profesional.
Aceptar cuatro mil invitaciones sin volver a hablar jamás con esas personas es una maravillosa colección de cromos digitales.
El verdadero networking empieza cuando existen relaciones.
Leemos. Comentamos. Compartimos conocimiento. Participamos en conversaciones. Conocemos el trabajo de otras personas.
Y poco a poco pueden aparecer oportunidades.
Una relación puede convertirse en un cliente.
Otra en una colaboración.
Otra en una recomendación.
Otra puede ayudarnos a encontrar un proveedor.
Y otra no servirá absolutamente para nada.
También pasa.
Esto sigue siendo marketing, no brujería.
LinkedIn también sirve para escuchar
Una estrategia no consiste únicamente en publicar.
También debemos observar.
¿Qué temas preocupan a nuestro sector?
¿Qué preguntas aparecen una y otra vez?
¿Qué publicaciones generan conversación?
¿Qué objeciones tienen los posibles clientes?
¿Qué están haciendo otras empresas?
¿Qué profesionales empiezan a hablar de determinados problemas?
Comentarios, publicaciones y conversaciones pueden convertirse en una fuente extraordinaria de información.
Y esa información puede ayudarnos a mejorar contenidos, detectar necesidades, descubrir oportunidades y comprender mejor a nuestro público.
A veces escuchar una conversación real aporta bastante más que pasar dos horas reunidos intentando imaginar qué quiere el cliente.
¿Y sirve para vender?
Sí.
Pero no necesariamente de la manera:
Publicación → clic → compra.
Especialmente cuando hablamos de empresas y servicios profesionales, el recorrido puede ser bastante más largo.
Una persona descubre una publicación.
Semanas después encuentra otra.
Visita el perfil.
Empieza a seguir a la empresa.
Interacciona con un contenido.
Descarga una guía.
Algún día surge una conversación.
Y finalmente pregunta por un servicio.
Por eso analizar LinkedIn únicamente preguntando «¿cuántas ventas ha conseguido este post?» puede hacernos perder una parte importante de la película.
También debemos observar qué relaciones, consultas, visitas, nuevos contactos y oportunidades estamos generando.
Publicar no es una estrategia
Antes de decidir qué vamos a publicar deberíamos saber qué queremos conseguir.
Porque una empresa que busca clientes no necesita exactamente la misma estrategia que otra que quiere captar talento.
Tampoco trabajaremos igual si queremos conseguir notoriedad, encontrar colaboradores, demostrar conocimientos o reforzar la reputación de determinados profesionales de la empresa.
Primero va el objetivo.
Después el público.
Después el contenido.
Y después medimos qué ha ocurrido.
Sí, existe bastante trabajo antes y después de darle al botón de Publicar.
Lamentamos estropear nuevamente la magia.
🕷️ ¿Qué puede hacer La Octava P por tu empresa en LinkedIn?
En La Octava P no empezamos preguntando:
«¿Qué publicamos esta semana?»
Empezamos preguntando:
«¿Qué queremos conseguir estando en LinkedIn?»
A partir de ahí podemos analizar qué público nos interesa, qué temas pueden ayudarnos a posicionarnos, cuándo debe hablar la empresa y cuándo puede resultar más potente la voz de las personas que hay detrás.
Podemos transformar el conocimiento interno de tu negocio en contenidos comprensibles e interesantes, planificar publicaciones, detectar conversaciones relevantes, trabajar conjuntamente los perfiles profesionales y la página corporativa y analizar posteriormente qué está generando cada acción.
El objetivo no es llenar un calendario porque toca publicar tres veces por semana.
Buscamos construir un proceso mucho más interesante:
Visibilidad → autoridad → relaciones → confianza → oportunidades.
Y para conseguirlo debemos trabajar qué dice la empresa, quién lo dice, a quién se dirige y qué queremos que esa persona recuerde después.
Porque el objetivo final no es estar en LinkedIn.
Es posicionarse en LinkedIn.
5 claves para tener un LinkedIn productivo
No todas las empresas necesitan lo mismo de LinkedIn.
Una puede querer conseguir clientes. Otra busca talento. Otra necesita ganar notoriedad. Otra quiere encontrar colaboradores. Y otra pretende convertir a sus profesionales en referentes dentro de su sector.
Por eso hemos preparado una guía con 5 situaciones empresariales,
Porque abrir LinkedIn todos los martes y publicar «Feliz semana, red» también es una estrategia.
Una bastante peculiar, pero estrategia al fin y al cabo.
🕷️ ¿Podemos ayudarte?
Si quieres que LinkedIn sirva para algo más que acumular contactos y publicaciones sueltas, podemos ayudarte a convertirlo en una herramienta de posicionamiento para tu empresa y para las personas que hay detrás de ella.
Hasta la próxima, GruPis.
Seguimos tejiendo redes y
destejiendo humos...🕸️
